ARTÍCULO REVISTA DIGITAL RONDA SOMONTANO
Elena Chazal analiza “Lo que nunca se olvida”,
traducción de su novela en aragonés, días antes de
su presentación
El exitoso relato comienza un día de boda y de fuerte viento que deja intuir un amor tumultuoso
- Miércoles, 10 de Febrero del 2010, 21:33
Estela Puyuelo (Barbastro).
Elena Chazal junto a la torre Eiffel, uno de los escenarios de su novela. Foto: S.E.
Los que amamos la lengua aragonesa porque la hemos sentido charrar a os nuestros lolos (o abuelos),
aunque desgastada, sentimos una enorme admiración por aquellos que la
aprendieron en casa como lengua materna en los territorios en los que
aún se halla viva.
A día de hoy, podemos afirmar sin que nadie nos contradiga que el
aragonés no es sinónimo de “hablar mal castellano”. Los estudios
lingüísticos, las academias, los escritores en aragonés y la misma
castellanización trajeron la nostalgia, aunque tarde, de la lengua que
perdimos y algunos conservaron.
Así las cosas, la realidad es que no todos los habitantes de Aragón
están dispuestos ni capacitados para enfrentarse a un texto en aragonés
y, para la inmensa mayoría de la población, se hace necesario tirar de
traducciones.
Quizás por la razón mencionada anteriormente, Elena Chazal ha tenido
muy clara la necesidad de reescribir en castellano su exitosa novela Lo que mai no s’olbida,
traducción que presentará Joaquín Coll el próximo viernes 12 de
febrero, a las 20 horas, en el Espacio Cultural Buñero de Estadilla,
localidad natal y residencial de la autora.
"Lo que nunca se olvida" narra una historia de amor ocurrida entre los Pirineos y París.
En Zaragoza será presentada por el profesor de historia Herminio
Lafoz y por el director de la editorial Milenio Lluis Pages en el
Ámbito Cultural del Corte Inglés de Independencia, 1ª planta el lunes
22 de febrero a las 19,30 horas.
Sin duda, la novela tendrá otro sabor en el idioma nacional, pero el
argumento que encierra, el delicioso estilo de Elena, la intriga que se
mantiene hasta el final y la hermosa historia de amor que narra en y
allende los Pirineos bien merecían la esperada traducción. Y nadie como
la propia autora puede explicar lo que ha supuesto esta experiencia.
P. ¿Cómo y cuándo nace como novelista Elena Chazal?
Elena Chazal. La Elena Chazal como novelista nace hace unos quince años cuando intenté escribir una novela, su título El funcionario, su argumento las vicisitudes de un hombre con 30 años de servicio fiel a una empresa pública. Lo mejor de ella su comienzo:
“Tras una nube de humo se oculta el rostro pensativo del señor
Hernández quién, con la mirada perdida en objetivos extrahospitalarios,
parece adivinar cómo se consumen varias de sus cosas: en primer lugar
su tiempo, en segundo su ingenio y, por último, su vida” .
Pero la novela no tenía una direccionalidad concreta y,
finalmente, terminó en la basura, censurada por la propia autora.
P. ¿Qué éxito tuvo Lo que mai no s’olbida?
Elena Chazal. Lo que nunca se olvida, en
su versión aragonesa tuvo un éxito relativo en su zona de influencia:
Ribagorza, Somontano, Cinca Medio, incluso Bajo Cinca. La novela gustó
especialmente porque los personajes en este caso sí que tenían una
direccionalidad concreta, cada cosa que pasa en la novela tiene un
significado, no hay nada gratuito, incluso las colecciones más absurdas
tienen finalmente una explicación. Algunas personas me han dicho que
uno de los mayores logros de esta novela ha sido el final, en el que
confluyen muchas de las cosas que andaban sueltas por los diversos
capítulos, cobrando sentido en los trepidantes capítulos finales. A
parte creo que también contribuyó a su éxito la ambientación inicial de
la novela en localidades tan cercanas como Torres del Obispo, La Puebla
de Castro, Aguinaliu o Benasque.
P. ¿Podrías resumir con tus propias palabras la esencia de la novela?
Elena Chazal. La novela es una historia de amor que
comienza con una boda en el alto Aragón en vísperas de la guerra Civil
, pero esa boda en un día de fuerte viento ya deja intuir un amor
tumultuoso. La guerra separa a los protagonistas durante tres décadas.
El juego que el protagonista exiliado en París da a la novela es cuando
menos pintoresco: un hombre del mundo rural en una ciudad tan refinada
como la capital francesa da lugar a malentendidos de toda índole. La
inmersión de monsieur Piñol en movimientos sociales ajenos a su
idiosincrasia como el mayo del 68 francés o la filosofía
existencialista es una aventura de la que el protagonista no puede
salir ileso.
P. ¿Por qué ahora una traducción?
Elena Chazal. La traducción se ha hecho porque ha
habido mucha gente que ha creido que podría ser interesante que llegara
a más público. Han pasado 5 años desde la primera edición y 4 desde la
segunda. La novela debe estar a punto de agotarse en aragonés.
P. ¿Qué echas de menos de la novela original en aragonés estadillano?
Elena Chazal. La edición de la obra en castellano
la ha hecho una editorial distinta de Xordica, ha sido Milenio de
Lérida quién ha apostado por esta traducción con el apoyo de las
comarcas del Somontano y la Ribagorza. Si algo echo de menos de la
versión aragonesa es el aire sutil de las expresiones de nuestra
tierra, hay cosas que son de difícil traducción y pierden frescura al
pasarlas al castellano, pero lo he intentado hacer con el mismo ímpetu
que cuando la escribí y la pensé en mi lengua natal.
P. ¿Qué es para ti la literatura?
Elena Chazal. La literatura es una forma de vida,
aunque solo unos pocos pueden vivir de ella. Para mí nada está claro
del todo hasta que no lo veo escrito, el papel es como el sello de
certificación de que una cosa existe. Yo con la literatura pretendo,
humildemente, disminuir el grado de incertidumbre.
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